El Día Mundial de la Hipertensión se celebra cada año el 17 de mayo para subrayar la necesidad de trabajar en la prevención y control de la presión arterial elevada, con el fin de prevenir muertes por enfermedades cardiovasculares.

 

El tema de la campaña es “Conoce tus números”, con el fin de sensibilizar sobre la presión arterial elevada.

La hipertensión arterial afecta a entre el 20% y el 40% de los adultos en Latinoamérica y el Caribe, lo que representa alrededor de unas 250 millones de personas. La presión arterial elevada es el principal factor de riesgo para desarrollar enfermedades cardiovasculares como enfermedades isquémicas del corazón y enfermedades cerebrovasculares. Cada año, alrededor de 1.6 millones de personas mueren por estas enfermedades en Latinoamérica y el Caribe, de ellos, medio millón antes de cumplir los 70 años.

El Día Mundial de la Hipertensión también es una oportunidad para promover las herramientas desarrolladas para apoyar a los profesionales de salud pública y a los proveedores de salud, particularmente en la atención primaria, a mejorar el control de la presión arterial.

 

La prevención y el control de las enfermedades cardiovasculares tiene un papel destacado en las metas e indicadores acordados por la Asamblea Mundial de la Salud, en respuesta a la Declaración Política de la Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General de la ONU en 2011 sobre Prevención y Control de las Enfermedades no Transmisibles (ENT) y sus factores de riesgo.

La OPS está priorizando la prevención y control de la hipertensión a través de una serie de intervenciones sistemáticas y fuertes alianzas. Métodos de vigilancia fortalecidos evaluarán el impacto de la promoción de la salud y las intervenciones clínicas. Los esfuerzos para promover la actividad física y la alimentación saludable (especialmente bajando el consumo de sal) tratan de reducir la prevalencia de la hipertensión y mejorar su control. El programa ha desarrollado un mecanismo para hacer que los medicamentos antihipertensivos estén disponibles y sean más asequibles en la Región de las Américas como la clave para su éxito. Apoyar a los países a implementar modelos de cuidados crónicos centrados en el control de la hipertensión utilizando enfoques simplificados es uno de los enfoques en marcha, así como lo son los esfuerzos para incorporar el evaluación de riesgo en el manejo de la hipertensión de forma rutinaria.  Se espera que el esfuerzo de la OPS logre y supere el objetivo de las Naciones Unidas de reducir en un 25% la hipertensión mal controlada y proporcionar mejores prácticas a nivel mundial.

La hipertensión es la afección más común que se observa en la atención primaria y que conduce a infarto, accidente cerebrovascular, insuficiencia renal y muerte si no se detecta tempranamente y se trata adecuadamente.

En el 2014 la revista JAMA publicó la Guía Basada en Evidencias para el manejo de la Hipertensión Arterial en Adultos (JNC8).  Este informe adopta un enfoque riguroso y basado en evidencias para recomendar el tratamiento, objetivos y medicamentos en el manejo de la hipertensión en adultos.

La evidencia se obtuvo de ensayos controlados aleatorios, que representan el patrón oro para para determinar la eficacia y la efectividad. La calidad de las pruebas y las recomendaciones se clasificaron basado en su efecto en resultados importantes.

Existe evidencia fuerte para sustentar el tratamiento de personas hipertensas de 60 años o más con una presión arterial de menos de 150/90 mmHg y para las personas hipertensas de 30 a 59 años de edad a una presión diastólica de menos de 90 mm Hg; sin embargo, no hay evidencia suficiente en hipertensos menores de 60 años para un objetivo sistólico, o en los menores de 30 años para un objetivo diastólico, por lo que el panel recomienda una PA de menos de 140/90 mm Hg para esos grupos basado en la opinión de expertos.

Se recomiendan los mismos umbrales y metas para hipertensos adultos con diabetes o enfermedad renal crónica no diabética (ERC) como para la población hipertensa menor de 60 años.

Existe evidencia moderada para recomendar iniciar un tratamiento farmacológico con un inhibidor de la enzima convertidora de angiotensina (IECA), bloqueador de los receptores de angiotensina, bloqueador de los receptores de calcio, o un diurético de tipo tiazídico en los hipertensos no afroamericanos, incluyendo aquellos con diabetes. En la población hipertensa afroamericana, incluidos los diabéticos, un bloqueador de los canales de calcio o un diurético de tipo tiazídico se recomienda como terapia inicial.

Existe evidencia moderada para apoyar el tratamiento antihipertensivo con un inhibidor de la enzima convertidora de angiotensina o bloqueador de los receptores de angiotensina en personas con ERC.

Así mismo es importante promover los estilos de vida saludables en la población para prevenir la hipertensión arterial. Hacer ejercicio regularmente de acuerdo a las posibilidades de cada persona, seguir una dieta saludable y manejar el estrés.

 

Día mundial de la Hipertensión Arterial
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